Gottfried Knoche, un Frankenstein en Venezuela (Parte I)

En las profundidades de la boscosidad del cerro Waraira Repano, mejor conocido como Cerro El Ávila, ubicado en la capital de Venezuela, Caracas, son muchos los misterios que se guardan, no porque sean secretos, sino porque se encuentran en lugares poco accesibles. En algún momento, estos puntos solían tener vías de accceso, rudimentarias, pero para la época, eran lo más novedoso. Una de las tantas historias que guarda en sus terrenos El Ávila, se ubica en la Hacienda Buena Vista o Bella Vista, la cual fue construida hacia la zona del Picacho de Galipán. El dueño de esta hacienda fue un médico alemán, residenciado en La Guaira, el doctor Gottfried Knoche.

Gottfried Knoche, un Frankenstein en Venezuela (Parte I)

Este médico emigro a Venezuela en el año 1840, conjuntamente con su esposa, dos niñas y su hermano. Su viaje a estas tierras americanas, iba dirigido a atender a los alemanes que se encontraban en La Guaira. Fue fundador del Hospital San Juan del Dios, y a su vez, director del Hospital de La Guaira. Su labor como médico fue reconocidad por atender a los pobres y aquellos que no poseían recursos de manera gratuita, prestando los mismos servicios que a cualquier otra persona. Pero lo que más renombre y fama le dio, fue su invención de un líquido embalsamador, que petrificaba los cuerpos sin necesidad de retirar las víceras. Para el sigo XIX, fue la técnica más moderna de los tiempos, pero Knoche nunca quiso que nadie conociera la fórmula de este líquido. El proceso para aplicar esta técnica consistía en aplicar una inyección con la fórmula en la vena yugular en el cadaver de la sujeto recién fallecido. ESto permitía que se distribuyera facilmente por todo el cuerpo.

Gottfried Knoche, un Frankenstein en Venezuela (Parte I)

Sus experimentos con este líquido los inició con animales y cadaveres no reclamados de los hospitales. Se sabe que en los terrenos de la hacienda, se encontraban perros petrificados para auyentar a personas de la zona que tuvieran intensiones malintencionadas. También, en un tiempo, se pudo observar la permanencia de un cadáver de un soldado, reconocido como José Pérez, que utilizó con los mismos propósitos de los perros. Todos estos procedimientos fueron realizados en un laboratorio que el Dr. Knoche mandó a construir en su hacienda. A su vez, se construyó un mausoleo con seis tumbas, destinadas a su esposa, las dos niñas, que en un futuro serían sus enfermeras, su hija, su yerno y él.  Como su esposa volvió a Alemania, su hermano ocupó un lugar en el mausoleo.

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Acerca de Graciela Mauricio

Residente actual de Brasil, luego de salir de su país originario (Cuba) para poder tener su título universitario en lo que ella ha escogido como su vida, el periodismo. Además uno de sus mayores placeres es hacer reportajes a gran escala, para demostrar la realidad que ocurre en nuestro mundo. Por aficiones tiene el anime y el manga, ya que también tiene un increíble don con el lápiz.
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