Adara y Gianmarco acaramelados en la cama durante la noche

GH VIP 7 va empezando a calentar un poco el ambiente, algo que el reality necesitaba porque después de apagarse el conflicto principal la cosa estaba de lo más sosa. Como si de un sprint final se tratase, Adara y Gianmarco han hecho que todos los focos de las cámaras se coloquen sobre ellos. Porque hay que decir que la cosa pinta interesante.

Pongámonos en situación. Antes estos dos no tenían mucho contacto. Convivían. Luego empezaron a tener contacto y llevarse. Al menos había esa sensación de que eran conscientes de que compartían el mismo espacio. Y ahora… ¿cómo es que se llevan tan bien? ¿qué ha hecho click en su interior para este comportamiento que está dejando a todo el mundo tan sorprendido en la casa?

Porque ante la llegada de los repescados todo tendría que haber sido fiesta y jolgorio sin ningún tipo de excepción. Pero ellos en vez de estar a la fiesta se encontraban en la cama mirándose el uno al otro fijamente. Como si con la mirada estuvieran haciendo algo distinto. Y entre mirada y mirada, entre sentimiento y sentimiento, chispas de magia que se podían ver flotar a su alrededor.

Durante la noche la azafata le dijo que está sintiendo cosas que nunca se hubiera imaginado y que notaba al italiano «raro». Luego Adara comentó que le da pena que el programa se acabe y él en un profundo pensamiento interior exteriorizado, digno de ponerlo en una camiseta, le respondió «Nada es para siempre Adari». Había tanto sentimiento, tanto tanto de todo, que daba la sensación de que ahí había algo más.

Pero será cuestión de los espectadores decidir qué es lo que están viendo y enfocar la presencia de estos dos participantes en la casa de una manera u otra. No seremos nosotros los que digamos que parece todo un poco repentino. Aunque el amor es así, repentino.

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