Ana García Obregón y Antonia Dell’Atte chocan en Masterchef Celebrity

El programa Masterchef Celebrity ha sido el encargado de hacernos vivir un momento histórico en la historia de la televisión. Tras más de dos décadas enfrentadas, Ana García Obregón y Antonia Dell`Atte han compartido programa y han estado mano a mano en los fogones. Ahora sí podemos decir que lo hemos visto todo en esta vida.

Ana García Obregón y Antonia Dell’Atte nunca jamás podrían haberse imaginado algo así. Se odian y se desprecian a cuento de la relación que ambas han mantenido con el mismo hombre: Alessandro Lequio. La amistad entre ellas es nula desde hace ya más de 20 años, durante los cuales el cruce de acusaciones y de todo tipo de declaraciones dañinas y maliciosas ha sido constante.

Es de justicia decir que en este encuentro histórico vimos con mucha más buena intención de mantener la tregua que tienen desde hace unos años a Ana Obregón que a Antonia, a la que vimos un tanto crecidita y absurdamente faltona, aunque no sabemos de que nos sorprendemos porque ella es así de irrespetuosa siempre (creyéndose graciosa).

La humillación clara a la que se sometió a Ana Obregón nos ha parecido realmente fuera de lugar y no entendemos bien cómo se ha permitido algo así por parte de la producción del programa. Poca audiencia les debe parecer la que están consiguiendo con todo el tonteo de Támara Falcó con el juez del concurso, Jordi Cruz, que ávidos de más han decidido dejar la moral a un lado para los restos.

“Es un coñazo”, «Es como Antoñita la Fantástica”, “tiene que aprender a ser más humilde”, “no sabe ni freír un huevo” o “es una niña mimada” son algunas de las lindeces que Antonia Dell’Atte escupió por esa boquita suya contra su archienemiga Ana Obregón, llegando a decirle a Vicky Martín Berrocal que ahora se jodieran ellos aguantándola que ella la había tenido que aguantar 25 años.

El zasca monumental fue cuando Antonia tuvo que hacer la cata del plato que había cocinado Ana Obregón. Eso fue el remate: “¿No habrás envenenado la comida?” preguntó Antonia. La cara de Ana era un poema “¿Cómo voy a hacer eso?” fue su respuesta sin entender a la italiana ni sus malas artes, ni intenciones, ni nada.

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