Diego Matamoros se siente «un gilipollas» y nadie le puede llevar la contraria 👏

Tal como empezó su entrevista hace unas horas en Sábado Deluxe, estaba claro el desenlace final: Diego Matamoros está on fire a pesar de la gran ansiedad de la que es víctima esta última semana. Y no es para menos, porque a nosotros todo esto nos puede resultar la mar de entretenido, pero a él le está destrozando.

Anoche un notablemente más delgado Diego Matamoros nos tenía pegados a la televisión con nuestras palomitas (la cosa prometía). Confesó que se siente “un gilipollas” al ser ya totalmente consciente de llevar demasiado días defendiendo lo indefendible. Escuchar a su mujer hablar de que “todo era un montaje” (lo de Kiko Jiménez y ella), que a costa de este espectáculo los de fuera se iban a lucrar y lo iban a entender todo, le ha supuesto a Diego una descomposición estomacal severa, teniendo claro que algo así él “no lo iba a tolerar”.

Sin acritud alguna vamos a decir que Estela muy desencamina tampoco anda, el hecho de que Diego no haya empezado a lucrarse con el tema viéndole donde le estábamos viendo es difícil de defender. Otra cosa es que Estela no da pie con bola, pretendiendo meternos un gol utilizando tales argumentos como excusa a lo que está haciendo. Y no cuela querida, te pongas como te pongas.

Lo más grandioso de la noche fue escuchar a un Diego Matamoros serio e impertérrito soltar por esa boquita suya de forma contundente y no dejando lugar a la duda “son dos gilipollas” (👏) añadiendo que es incapaz de reconocer a su mujer en la persona que está dentro de la casa. Así da por zanjado su matrimonio y asegura que él no se deja ningunear por nadie, que no es “un pelele”, que no irá a recibirla cuando finalice su concurso (eso ya lo veremos) y que Estela “no vuelve a dormir en su casa” ¡Zasca!

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